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Qué es el batch cooking y cómo empezar a cocinar para toda la semana
El batch cooking es cocinar en una sola sesión la base de las comidas de varios días y guardarla en raciones. Aquí tienes en qué se diferencia de cocinar a diario, qué platos aguantan bien, a quién le compensa y cómo empezar sin pasarte el domingo entero en la cocina.

El batch cooking (cocinar en lote) consiste en dedicar una sola sesión, casi siempre el fin de semana, a cocinar varios platos o sus bases para comer de ellos durante los días siguientes. Se reparten en raciones: la nevera guarda las de los primeros días y el congelador, las del resto. Entre semana solo queda calentar, montar o rematar algo rápido.
No se trata de comer lo mismo cinco días seguidos ni de pasar el domingo entero entre cazuelas. Se trata de cambiar muchos ratos de cocina con prisa por uno largo y tranquilo, y de llegar a casa el miércoles sabiendo que la cena ya existe.
Batch cooking o cocinar cada día: en qué se diferencian
Las dos formas de organizar la cocina de la semana.
| Cocinar cada día | Batch cooking | |
|---|---|---|
| Cuándo se cocina | Un rato cada día, a menudo con prisa | Una sesión larga a la semana y algún remate rápido |
| Qué se decide | Qué hay de cena, cada tarde | El menú de la semana, una sola vez |
| La compra | Varias visitas, a veces sin lista | Una compra grande a partir del plan |
| Los platos | Recién hechos, más variedad de un día a otro | Guisos, cremas y bases que aguantan bien |
| Fregar | Todos los días | Una fregada grande y poca entre semana |
| El riesgo | Acabar pidiendo comida o cenando lo de siempre | Cansarse de los mismos táperes si no se varía |
No es todo o nada. Mucha gente cocina en lote las bases que más tardan (las legumbres, el horno, el sofrito) y hace en el momento lo que pide estar recién hecho, como un pescado a la plancha o una tortilla.
Qué cocinar en batch cooking (y qué no)
Lo que mejor funciona es lo que tarda en hacerse y aguanta, o incluso mejora, de un día para otro:
- Legumbres y guisos: lentejas con verduras, garbanzos con espinacas, un cocido. Una olla grande cuesta casi lo mismo que una pequeña, y la legumbre cocida se congela bien en raciones.
- Cremas y caldos: crema de calabacín o de calabaza, un caldo que luego sirve de base para otras cosas.
- Salsas y bases: sofrito, tomate casero, boloñesa.
- Proteínas cocinadas: pollo asado para desmenuzar, albóndigas en salsa, un redondo en su jugo.
- Verduras listas: asadas al horno, o lavadas y cortadas para saltear en cinco minutos.
Lo que pierde con los días: los fritos y rebozados, que se ablandan; las ensaladas ya aliñadas; las patatas que vayan a congelarse, que cambian de textura; y la mayonesa casera, que se hace en el momento.
A quién le compensa
- Casas donde entre semana nadie tiene tiempo, o llega tarde y con hambre.
- Quien se lleva táper al trabajo y está harto de improvisarlo la noche antes.
- Familias con horarios distintos: cada uno calienta su ración cuando llega.
- Quien quiere comer más legumbre y verdura y menos precocinado.
Compensa menos si disfrutas cocinando cada día, si vuestros planes cambian a menudo o si la nevera y el congelador ya van llenos, porque la logística de los táperes acaba siendo un problema propio.
Cómo empezar: primero el menú, luego la sesión
- Planifica la semana antes de encender el fuego. Decide qué comidas vais a hacer en casa y qué plato va en cada una. Si nunca lo has hecho, la guía para planificar el menú semanal en familia lo explica paso a paso.
- Elige dos o tres preparaciones, no siete. La primera sesión tiene que salir bien, no abarcarlo todo.
- Haz una sola compra a partir del plan, con lo que lleva cada plato.
- Ordena la sesión por tiempos: primero lo que más tarda (la olla de legumbres, el horno) y, mientras, cortas y preparas lo demás.
- Reparte en raciones y decide en ese momento qué va a la nevera y qué al congelador.
Un ejemplo: el domingo, lentejas con verduras, crema de calabacín y un pollo asado. El lunes coméis lentejas y crema de la nevera, y el pollo desmenuzado se convierte en unas fajitas. Todo lo demás va directo al congelador el mismo domingo, y cada ración pasa a la nevera la noche antes.
Para cuántos días cocinar
Empieza poco. Una sesión que cubra las cenas de entre semana ya cambia la semana, y te enseña cuánto coméis de verdad antes de llenar el congelador. La regla práctica es la del ejemplo: lo de los primeros días va a la nevera, lo del resto se congela desde el domingo, y cada noche bajas al frigorífico la ración del día siguiente. Así nada espera turno en la nevera más de lo necesario.
Cómo guardar lo que cocinas
Cocinar para varios días solo es buena idea si se guarda bien. La parte práctica de la sesión:
- Deja que se enfríe antes de guardarlo, pero no lo olvides en la encimera toda la tarde.
- Reparte en recipientes pequeños y planos: se enfrían antes, caben mejor y sacas solo lo que vas a comer.
- Usa recipientes cerrados, separados de los alimentos crudos.
- Etiqueta cada uno con el plato y el día en que lo cocinaste. El jueves no recordarás si esa crema es de este domingo o del anterior.
- Descongela en la nevera, de un día para otro, no en la encimera.
- Recalienta hasta que esté bien caliente por todas partes, y solo una vez: calienta la ración que vas a comer, no el táper entero.
- Ante la duda, a la basura. Si algo huele o se ve raro, no merece la pena.
Con las etiquetas a la vista y el menú decidido, la arqueología de la nevera de los jueves deja de ser un pasatiempo.
Cocinar una vez, decidir una vez
El batch cooking no va de cocinar más, sino de decidir antes. La sesión del domingo es la parte visible; lo que de verdad ahorra tiempo es haber elegido el menú de la semana, porque sin él la olla grande acaba siendo una olla de lentejas que nadie había pedido para el viernes.
Batch cooking con Wenu
Wenu no cocina por ti ni sabe qué hay en tu congelador: se ocupa del paso anterior, el menú. En el calendario puedes poner el mismo plato en varias comidas, las lentejas del lunes y las del martes, y marcar con «Comemos fuera» o «Improvisar» los huecos que no salen de la sesión. Tus Recetas guardan los platos con sus ingredientes, y puedes ordenarlas por los que hace más tiempo que no planificáis para no repetir siempre los mismos guisos. En Libre, la lista de la compra la escribes tú.
Con Pro, la lista de la compra se llena sola con los ingredientes de lo planificado, y todos en casa ven el mismo menú al momento, así que quien llega primero sabe qué táper calentar.


